¿Quien manda a quien?

Al presidente de Honduras, Manuel Zelaya lo puso el pueblo en el poder; a los jefes militares los pusieron los presidente anteriores; moraleja, no puede pedirse peras al olmo.
Es lógico que esa cúpula militar responda entonces a sus amos, porque como perros guardianes han comido de su mano durante años y si alguien amenaza la seguridad y estabilidad de sus jefes, saltan al cuello para estrangular.
Visto popularmente esto es lo que más menos ocurre en Honduras en estos momentos, y si lo dudan busquen en sus archivos mentales películas ya vistas en Chile, un 11 de septiembre, y en Venezuela hace unos años, aunque hay más, pero con estos ejemplos bastan.
Los "militares", no todos porque los hay honestos, creados en la Escuela de las Américas no se le puede pedir otra cosa, esos se formaron para defender la oligarquía, los monopolios y los acaudalados magnates de las economías latinoamericanas.
Se observa que son los mismos intereses y personajes: desde días antes del golpe figuras de la iglesia católica hondureña en lugar de estar orando por la paz, estaban sembrando cizaña y llamando al pueblo a la desobediencia: lo publicaron sus propios periódicos.
Incluso un señor que dice representar a los Derechos Humanos en Honduras se alineaba junto a los explotadores y los militares, y se ponía de espaldas al pueblo.
A todo esto hay que sumar a la prensa, la de derecha, que se dedica más al homenaje al fallecido artista Michael Jackson -que bien lo merece, pero lo otro también- o la gran prensa norteamericana que casi ignora la tragedia centroamericana.
Lógicamente, como es difícil explicar al mundo que el ejército maltrató al presidente constitucional de Honduras, al canciller y a los embajadores venezolanos y cubano, entonces optan por publicar nimiedades.
Esta vez el tiro salió por la culata, parece que la OEA se cansó de servir de peón y cumple el papel que le corresponde, la Unión Europea, contrario a lo que hizo con Venezuela cuando el golpe contra Chávez, esta vez condena el de Honduras.
Todos los bloques regionales condenan el gorilaza hondureño y la Asamblea General de la ONU tienen un presidente que no está comprometido con los monopolios y las potencias y le canta la cuarenta a cualquiera, así está el mundo de hoy.
En Honduras no solo peligra la democracia, sino también la vida de muchas personas y ojalá al paso de las horas no aparezcan reportes de inteligencia sobre la participación de servicios extranjeros en su preparación y ejecución, aunque se sabe que hay de todo en la viña del Señor.
Después de una valoración a priori, ya sabemos en Honduras quién manda a quién.
Ramon Brizuela Roque

